Mi nombre es Noah, tengo 17 años y lamentablemente no se que ‘pensar’ en hacer con vida, me gusta escribir, cantar, todo lo relacionado con el cine y las cámaras, pero para mala suerte mía, mi padre no me dejara cumplir lo que deseo. Tengo excelentes calificaciones y una intachable conducta, pero tratar de reprocharle a mi padre una de sus ideas es como poder pensar que las langostas vuelen, algo considerablemente imposible. Es verano, este recién comienza y mi padre ya me esta obligando a ir a una de sus escuelas de verano, en un comienzo, de hecho cuando recién tenia edad para poder recordar cosas, él no era así, después de la muerte de mi madre a temprana edad, él cambio drásticamente, comenzó a aumentar su severidad y en ese entonces una idea se le plasmo en su cabeza, que yo debía seguir sus pasos militares… , poder idearme algo mas allá de su descabellada idea, era algo irreal, inalcanzable. Cuando mi padre me matriculo en mi primer colegio, no me acuerdo exactamente el nombre pero quedaba en Londres, no era muy grande, pero desde mis primeros comienzos estudiantiles me enamore de la cinematografía y la televisión, la idea de estar codo a codo con los actores y de ser parte de la fama, quizá algo que necesitaba o me faltaba, me enloquecía; pero cuando se lo intente explicar a mi padre, no es necesario imaginárselo, pero no me fue de lo mejor. Mi vida transcurrió de un lugar a otro, debido a que mi papa era coronel, debíamos ir mudándonos constantemente, yo no tenia amigos, de hecho aun no los tengo, el solo temor de poder tener un mejor amigo en alguna de las ciudades por la cuales viaje o estuve, no me permitía tenerlos, la idea de perderlos me desanimaba completamente. Finalmente cuando mi padre se retiro, con una gran chequera por sobre todo, nos establecimos en Bristol, allí a los 15 años de edad entre a la secundaria, no me faltaba nada, tampoco soy el típico chico inteligente con dinero, pero no tenia incomodidades en lo relacionado con eso. Aquí comencé a expandirme en lo que realmente quería, comencé a meterme en talleres de creatividad, talleres de escritura y todo lo relacionado, sin darle importancia a lo que mi padre me decía o lo que intentaba orientarme. Mi vida continúo sin ningún amigo cercano, continuaba dándome miedo la cercanía emocional por sobre todo, no había pensado en mí ya desde mucho tiempo, poco o nada de importancia le daba a las cosas sentimentales, pololas, besos. Para mí ya era una rutina hacer las cosas de todos los días. Quizás los años que mi padre paso en el servicio militar habían echo de el una persona fría y conservadora, eso a mi ya me había aburrido, cansado. A la edad de 16 años decidí comenzar a vivir prácticamente independiente, seguí viviendo con mi padre, pero ya las cosas que el quería para mi, eran ignoradas totalmente e incluso comencé a trabajar para que en algún momento de mi vida pudiera salir de ese circulo vicioso. Mi vida siguió sin ningún disgusto con mi padre, era hora de dejarle las cosas claras a mi papá, decirle lo que quería, decirle que no seguiría sus pasos, ya me comenzaron a hartar las mentiras hacia él, era mi padre y no podía ocultarle nada. Ya era hora de poder salir de donde estaba estancado, comenzar a crecer emocionalmente, buscar una novia, enfrentarme a la vida por mi mismo, aunque eso le dolería, finalmente le diría que me ‘iría de vacaciones’ a otro lugar, escapar era la único que me faltaba, dar el punta pie inicial para comenzar una vida sin ataduras. Son un cuarto para las 8, mi papa ya me esta llamando a cenar, acá será el momento donde le contare todo, aunque sea una mentira para escapar de esta prisión….

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